Fibras de algodón orgánico, cultivadas sin pesticidas tóxicos ni fertilizantes químicos. La agricultura ecológica contribuye a mejorar la calidad del suelo, evitar la contaminación del agua y preservar la biodiversidad. Ahorra hasta un 60% de agua.
La elección de algodón reciclado ahorra materias primas, agua, tintes y energía.